martes, 1 de febrero de 2011

Almanzor, diciembre 2010



Hacia el circo de gredos nos dirigimos un grupo de valientes sin saber muy bien lo que encontraríamos.



Y el circo allí estaba con sus hermanitos y sus piquitos, mucha nieve no había pero sí la suficiente para estrenar botas y crampones, siempre en buena compañía.



Poco antes de subir había que comer un poquitín.





Y así llegamos a la cima del Almanzor por la portilla del crampón. Increiblemente en un día maravilloso nos topamos con pocos compañeros una gran suerte para la primera vez en una cumbre tan emblemática.